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mayo 05, 2010

Huele rancia la noche

Huele rancia la noche, las mortajas del día desprenden su putrefacción, ahora que el sol ya hizo su trabajo. Las gotas de la fresca retardan un poco más el alejamiento del final. Sin embargo, la noche ácida, cubre el sueño eterno. Un amanecer novedoso espera, muy cerquita de allí.

Fuegos y una husmeante incertidumbre: las cosquillas del mañana, las fogatas de la memoria se queman en estas estrellas vencidas, en este frío de agosto. Olores nauseabundos y la muerte tan cerca. Tan, pero tan cerca.

Un frío que digita los últimos movimientos, los sabores de la nocturnidad apaciguada por ese olor, maldito olor de otoño. Rancio como ese vino escupido en la cara de la hipocresía. Y un rumor, un viento que lo acalla todo, pero trasciende. Son las huellas de ese amanecer impaciente, calmo y pretencioso que se hace esperar. El viento trae como luciérnagas en el bosque, destellos de texturas, con sus silencios y sabores. Toda la noche en un movimiento, en un viento, en un perfume. ?El resto? El resto yace en el sueño.

Duermen tranquilos mientras sus cuerpos aborrecen esas almas gimientes. Desprenden la liturgia de un requiem inventado, cargado de estrofas de porquerías. Y el resto? Sobra.

Sobran las palabras, los hábitos, las pieles, los gestos, los aromas. Muere el alma, vive despertándose en el día que su muerte le anticipa para morir viviendo. Un estado calamitoso del ser. Y el resto? Se arrastra lamiéndose las yagas de sus recuerdos, crueles ayeres nunca verdaderamente vividos.

Y la tierra que sigue girando, y el rancio aroma que ahoga los sueños, la helada desaparece, el viento se placa, los fuegos se extinguen. Los bosques enmudecen cuando la muerte arrecia, y el hombre se levanta.

abril 12, 2010

Urgencia

De pronto, escritor visceral, escritos fugaces, urgentes, fogosos, deliciosos. La búsqueda del papel, cualquiera. 

De celofán, servilleta, higiénico o carbónico, lo mismo da. Da lo mismo, escribir en la mano, en la pared, en la tela o el sillón. Apenas da. Porque todo vos, expele, regurgita, trasunta lo que buscás. Te carcome, te subyuga y ante eso, la nada.

Y nada alcanza. El terror que tu papel se acabe, que la tinta perezca, que el tiempo culmine. Y a pesar de todo, siempre sin decir nada, sin escribir nada.

Hasta  que algo cobra sentido por primera vez. Ocurre lo mágico inimaginable. Algo, alguien, que? de pronto cobra sentido.

De pronto tu sillón, y con él vos, sin esperarlo desaparec

abril 08, 2010

ficción

"Las percepciones son un conjunto unificado de interpretaciones y evaluaciones de gestos y/o hechos ordenados en grados de significancia unos sobre otros. 

Si bien los gestos son objetivamente reales y mensurables, nuestro cuerpo capta infinitos impulsos, movimientos, texturas y colores que nuestra mente evalúa y jerarquiza en un número limitado, realizados por ese yo/sujeto/evaluador que determina el sentido de esos impulsos y actúa en consecuencia.

Justamente por la existencia de ese yo/juzgador la cadena interpretativa queda plasmada en una determinada y única percepción subjetiva. Esto significa que un gesto es percibido con mayor potencia que otro y, por tanto, ese gesto se prioriza para las intervenciones que sobre tal acción el sujeto debe establecer.

Eso nos trae la idea de que al ser este único sujeto capaz de realizar las evaluaciones pertinentes, la idea de la efectiva existencia de estos gestos y/o hechos queda relegada al lugar que le asigne su interpretador, cuya legitimidad sobre lo percibido sólo estará efectivamente realizada por si, siempre que el sujeto evalúe su importancia. Sólo allí cobra existencia real la acumulación sensorial objetiva. En otras palabras, la verosimilitud del gesto y su existencia final quedan determinadas por la acción subjetiva del receptor de la percepción.

La idea es entonces constatar que el hombre/sujeto interpretante crea sus propias ficciones, sus propios relatos y su propia biografía en su relación con la sociedad. Estas interpretaciones quedan galvanizados en acciones del yo/interpretante que se relaciona con otros sujetos de acuerdo a las evaluaciones, las apreciaciones resignificadas de la interpretación. Así dos personas pueden percibir sobre una misma conversación modos, colores, texturas, sentidos diferentes de la comunicación y por ello estas distintas miradas acarrean distintas consecuencias o formas de actuar.

El interrogante se plantea en relación a la interrelación que este tipo de mirada sobre las percepciones se ejecuta en el corpus social, toda vez que la interpretacion subjetiva se realiza de forma individual y existen bajo esta lógica, tantas miradas como sujetos interpretantes. Será posible entonces extender el análisis a una teoría kantiana hipotetizando en torno a algún elemento unificador de ciertos criterios comunes y contrastables en una sociedad determinada que hagan efectivo un mismo relato, un mismo diálogo en torno a las percepciones en donde la traducción subjetiva se realice en un mismo “lenguaje” de sentidos comunes.

El loco, asesino, rebelde, enfermo o artista lleva adelante un proceso único (igual que todos) de una traducción. El caso aquí es que estas interpretaciones son extraordinarias en el sentido de una mirada inédita sobre la existencia de las cosas. De esta forma ponen en cuestión al resto de la sociedad esas ficciones latentes que atraviesan al conjunto del cuerpo social, pero su interpretación original las vuelve “extrañas”. Devela así la trágica relación del hombre con las cosas en la cual el hombre como sujeto-interpretante posee la capacidad de reconocer infinitos matices de un mismo objeto,gesto, sentimiento, etc. La sociedad encapsula una determinada forma de codificación que reprime así nuevas instancias de aprendizaje, nuevos sabores sin descubrir, infinitos espacios de la mente aún sin explorar.

Nada existe pues, sino la fantasía, entendida como sublimacion de infinitas percepciones expresadas en dispositivos asociativos y plataformas socialmente reconocidas.

abril 03, 2010

Sísifo

Para cargar tan rudo fardo
Sísifo, dame tu coraje.
Bien que animoso yo trabaje,
corto es el Tiempo, el Arte es largo.
La mala suerte, Charles Boudelaire.
La astucia puede vencer
a la misma muerte
lograrse así la trascendencia,
esclava de su valía

Mas la guerra diosa cruenta,
de grilletes irónicos libera

y, solo, la astucia
carga con su piedra
comenzando otra vez
siempre desde abajo

marzo 26, 2010

Digestión

Siento la breve sequedad de las palabras en mi boca. Las siento redondas y sin filo, agolpándose en mi paladar desnudo. Las mastico con placer de púber y las siento digerirlas poco a poco, para pasar a mejor vida.

Toco, porque también toco -no vaya a creer- las fibras unificadas y violáceas del papel que las sustentan, y como quien come un pedazo de carne con un buen tinto, las palabras en mi boca se deslizan con mayor suavidad, ahora que entiendo, que están en el papel fijado.

De pronto siento, porque también siento -no se le escape a nadie!- que las palabras se desgranan en el aire, se evaporan y entran por mis poros y mi nariz, las exudo y las respiro, se absorben en mis pupilas y pasan a mi sangre, se trasmutan en mis intestinos, y se disuelven en mi vejiga.

Las cago, porque las mejores palabras también son palabras cagadas. Así naturalmente vuelven a su seno, a su cimiente, a su naturaleza primera.

Y están ahí, incólumes en su sitio inaugural, con las rayas y sus puntos, sus tildes. Sujetos y predicados extasiados ante la vista del visitante oportuno, esperando ser devoradas en el placer del lector.

marzo 18, 2010

comprensión final


No hay forma de escapar cuando el infierno son los otros. La muerte de uno radica en la multiplicación de millones de seres irresolutos e innobles que viven la vida como la hormiga carga su infinito equipaje, o la vaca pastorea. Oh! qué feliz la ignorancia de la existencia! Qué simples los humanos que configuran sus rutinas, gastando sus vidas, ahorrándose la desdicha de conocer. Uno no escapa con su muerte, a la perenne existencia del contexto. Es justamente una trágica razón, por la que morir y vivir, son instancias sin sentido ni importancia.

Es que el mundo real (acaso existe mundo a fin de cuentas?) está allí abajo, en los túneles, en las profundidades de una vida tumultuosa, exasperante y sofocante. Todo lo demás son apariencias de la cotidianeidad, de formas bellas y contornos precisos. Pero cuando la copita de cristal estalla en los ojos, por fin todo queda a oscuras, en un silencio eterno y ensordecedor.

El tiempo como un esclavo, invento de los hombres, un día se revela y nos demuestra sus garras. El tiempo maldito que todo lo corroe. Hasta el amor.

Y el amor que no entiende de tiempos ni calendarios nos desnuda en su simpleza, en su esencial forma de mostrar que estamos vivos, que vivimos allí donde exista el otro, en nuestro infierno. Un angustioso rito de corazones que saben que han nacido para morir. Esa es la última verdad, quizás la primera. Que arremete contra todo, nos desgarra, nos hiere y lastima una y mil veces, pensando que por fin; sí, esta es! esta es la definitiva! Y todo comienza nuevamente, en una sátira de nuestros sueños, de nuestros deseos. 

Hasta que nada deja de tener sentido, nada comprendemos de nuestra vida de topos, muriendo solos en la helada final de nuestros días, la humanidad de la tierra subterránea y el calor de nuestra esperanza son nuestro último responso, quizás, por fin, el primero y definitivo.

marzo 12, 2010

musas

Inspiración , oh! dulce agua
escurriéndose por mis dedos
que tus sueños desvelan
la posibilidad de ser:
una ficción, una metáfora, una canción
mera prosa
Sólo tú, dulce luminaria
sostienes el candil
del ser antojado
por la música
de una elástica melodía
un dulce acordeón.

marzo 10, 2010

Tu espalda



Es tu columna erguida, orgullosa de sentirse perfecta, frontera del caos exterior. Es el dibujo de tu cintura, en contornos y bocetos imaginados a la sombra de esa luna llena. Ese lunar que. Acostada de perfil, mientras tormentas de cielo asedian la ciudad.


Quisiera conocer los nombres imposibles para el recoveco oscuro entre la carne y tu columna, entre el sonido de tus hombros y el vaivén de tus brazos, tendidos en esa cama desierta. El murmullo de las hojas, aplastadas por la lluvia y el roce de tus piernas en la sábana descubierta.


¿A qué sabe tu desnudez? Los perfumes de tu cuello, los movimientos de tu cintura y la seda dérmica que te cubre son incógnitas sensibles que no responden a lógica alguna. Ni poeta ni científico, ni filósofo ni historiador. Tu pelo enredado, los rulos contenidos, oscuros en la pieza sin luz, certifican el contraste de este tormentoso placer.


El tiempo, que se acaba siempre, se tatúa en tu piel, en los rincones redondeados, en la silueta discontinua. Tu tiempo inabarcable, tu dorso cansino de años aún sin nombre. Algún día, los arquélogos de tu cuerpo podrán iluminar este misterio escenario entre tus vértebras y mi deseo, la helada planicie y mi lugar para acampar.


Sólo para no envejecer, el tiempo debiera ser tu espalda, para que el mundo se de cuenta que la ficción comienza en el pliegue de tu cuello, avanza en  sinuoso cabildeo y acaba en la estancia dormida de tu coxis singular.

febrero 28, 2010

Prolijito: Una espera

sentirme libre para volar, para llenarme de hojas aquí y allá
mil, mil notas que no tengan ubicación,
ni sentido del tiempo, del verbo o de lugar.
Adverbios sustantivos adjetivos; verbo o sintaxis decidida.
Lo mismo me da, salvo que sea para a(las) tomar.


ni mayúscula, ni Minúscula . Sin puntos -para volver atrás, volver a borrar el punto que va quedando lejos ya, y verlo cada vez que lo lea- ni coma ni fijo ni sufijo. JO.


sin
    caligrafía
                 que pueda conten-
                                               er 
      el
      RELATo menor. Que no tenga sentido
      y que lo tenga en un mismo contenido. Que lo entiendas!
      Por dio' como ruego que lo entiendas!
      Como súplica para que pienses (lo leas) en mí y sepas finalmente qué quién soy,
      ACá sin comas ni puntos. Matices


Desiguales que nada tienen o sí;
por veintemil caracteres
veinte mil párrafos
y en ninguno estás vos.


Y entonces quiero que aparezcas, qué te acuerdes, por dio' que te acuerdes,
Mi cara mi silencio mi contento y mi cesar.
Y quiero que me veas, que te veas -que te grite! 
en un texto-meta texto, compañero- .


Y tener(te) al fin, 
la posibilidad de volar, 
tenerte cerca y volar,


hacerte mía, como a esta hoja, que guardo en el bolsillo.
Mientras te espero. Mientras siento.
Como estas hojas arrugadas, en un bolsillo de mi jersei
mientras te miro
te miro
te miro

febrero 22, 2010

Drims

(Recauchutado del 2009)

Ya la memoria no permite soñar, los sueños olvidan sus recuerdos y las partes dejaron hace rato de formar parte de la parte. Y como si esto fuera poco, en este finito mundo del universo, el absurdo cobra cierta lógica ilógica. Sueño con ideas dispares, sonidos de vainillas y chocolate y silencios turquesa. Sinsentidos concientes en el sueño inconsciente del ser pensante que detiene, por un chiquitín su pensar, para poder soñar, con un sueño despierto. 

-Y ahí entran tus laberintos, mi amigo-, pero estos son más rudimentarios. Nacen de la noche, de una noche eterna, oscura que enceguece la razón; y por ello, tácita. Ahora al menos, estamos, pero muriendo, y entonces... qué nos queda. 

Estando, muriendo, viviendo, gerundios caminando. Eso somos. En una rueda de mancuernas, de ruletas rusas y azares. Infinidad de hipótesis, incongruencias y mil sueños despiertos. Mi mundo o el tuyo no son muy diferentes. -Hoy no hay quien aguante, pibe- dice el canillita de mi barrio. 

Y es así, los morlacos en la calle son un universo paralelo, nos salvan hoy, del hambre de ayer, pero nuestra inapetencia de deseos, ¿quién la alimenta? Laberintos y laberintos, amigo. Pero no hay salida. Y lo sabemos. Es la angustia de un sueño compartido por miles. Quizá la llave de todo esto, es pensarlo juntos, en compañía. Hoy sin embargo recluidos, mirando -otra vez, el hombre gerundio- las tetas de moria, las cirugías de Salazar o la pelada de Tinelli. Con la velocidad del zapping, tanta cosificación nos absorbe. 

-Tomate un mate y relajá! Claro como si fuera fácil, lo decís vos, que tenés la soga al cuello. Esta cosa nos desparrama, nos aleja y nos reclama, por fuerza, a volvernos a juntar. Sabiéndonos almas diletantes, vivientes de este mismo mundo la cosa, ¿cuál cosa? Nos desconoce. La memoria no permite soñar. Juntar. De nuevo al. Viste! ni la estética hubiese permitido lo que la palabra acomodó. 

Mucha cosa, mucha realidad, mucho odio, mucha furia contenida. ¿Y desde cuándo nos preocupamos por nosotros?, ¿Cuándo nos olvidamos de sentir? ¿Quién se olvida de mis sueños?, si soy el responsable de crearlos. Qué poco mundo nos espera, si la amnesia es cuando te vas a dormir. ¿Y si lográramos eso? ¿Dormir despiertos, que el ahora sea ayer, que el tiempo se detenga, pero como una burbuja, como un plato de ravioles un domingo en casa de mamá?. AHORA, no más un adverbio sino mera perplejidad. 

Boquiabierto frente a la tentación, al deseo, a la emoción. Vivir la ilógica de mis colores, que son palabra, que son tiempo y son mundo, que no tenga ni pies ni cabeza. ¿Te das cuenta? Esto, el ahora, no tiene sentido, es lo que atraviesa mi mente como fierros incandescentes. ¿De qué vale todo esto?! De nada. Muchas gracias

Y quizá por eso escribo. Y ahora sin punto porque nadie te piensa nadie te sueña nadie nadie nadie Alguien se prende fuego el olor a chamuscado a carne fresca bien podrida son tus sueños son los míos una fogata llena de porquería quemándose al pedo porque total el sueño ya fue punto


febrero 17, 2010

Añoro

Regalarte un poema al menos
por fulero que fuera
describirte sencilla como si tan(m)poco importara
haber nacido aquí.

soñarte despierta 
regalarte te quieros por la mañana
traquilo besarte
clasificarte en infinitos colores

y cuando al fin del mundo
ya todo sea no()más un recuerdo
cantaremos una sonata
y moriremos desnudos, 
al altar de los sueños.

febrero 11, 2010

huellas

En el mar, cuando el viento está a punto de cambiar, cuando la cálida brisa muta a una fría batahola, los pescadores suelen decir que la tierra, sus vísceras y sus bichos pueden percibirlo con unos minutos de anticipación. Que basta mirar el cielo para predecirlo con suma exactitud.

Sucede en un instante y toda la tierra queda abrasada en segundos, el sol a plomo en un mediodía común puede ser devastador. De allí, de la misma nada llegan cientos de pequeños insectos y mosquitas de los más variados, aves de cualquier forma y color que parecieran huír enloquecidos del vendaval universal. Y en realidad, el mundo apenas parece moverse. 

Dicen los que saben que si uno mirara con  pericia podría identificar en la tierra también ese estremecimiento silencioso previo al cambio de la corriente. Desde dentro del mismo centro del mundo erupcionan hormigas y larvas pequeñitas que hacen del suelo una lava en movimiento.

Finalmente, luego del alarido inconsistente de esta muchedumbre de movimientos, el viento del mar, arrasa frío e intrépido caminando por las aguas marinas, creciendo hacia la costa y despilfarrando ventisca al continente entero.

Así de misteriosa es la tierra y así de inquietante es la mujer. 

Dicen los que saben que una mujer puede mutar en segundos, como el viento y sólo el cuerpo de ella puede adelantarse a esos cambios repentinos. Su piel se suaviza como por arte de magia en una sedosa cobertura, todo su cuerpo parece electrizarse y una fina capa de sudor recorre sus extremidades ante un repentino calor que sólo complejísimos sistemas de medición podrían identificar. 

Afirman que estos son avisos, rumores para los indecisos, para los incautos, para los desafortunados. Signos para  que el más incrédulo y simple de los hombres pueda entender el regocijo de una mujer.  Quien realmente pudiera verlo anotaría con detalle cada milimétrico contorno de una mirada femenina, el momento exacto en que sus pupilas se dilatan y una brisa de rubor aparece en sus mejillas. También avisan que son esos instantes donde el devoto observador queda paralizado ante los destellos de una luz de múltiples colores que ni los más sofisticados fotómetros pueden llegar a analizar.

Basta saborear, sostienen los dichosos, los labios de una mujer en ese preciso instante para comprender que los colores de los gustos conocidos dejan de tener sentido, ante esa plétora de sensaciones de imposible identificación. Son esos escasisimos segundos de ese regodeo generoso por los caminos sinuosos de la cintura de su boca lo que adelanta el preciso instante del goce eterno que una mujer se apresta a dar...

Pero muchos somos hombres citadinos, hechos de asfalto y hormigón, centurias hace que la tierra se ha distanciado de nuestra naturaleza y hoy convivimos ciegos, sordos e insensibles sin la menor certeza, sin el menor atisbo para caminar los senderos misteriosos de la mujer. Comprendemos en nuestra fatalidad, que el beso, la caricia, la mirada de ellas son un mero faro, apenas una luz  intangible del incesante devenir de infinitas tormentas de inasequible placer y satisfacción.

febrero 08, 2010

Words, Words, Words

Imagina palabras cuando duerme o cocina. Busca texturas cuando no, colores o sonidos, incluso a veces incursiona en monosílabos contagiosos y rimbombantes.

No sueña con destinos paradisíacos, bicicletas importadas o montañas enormes. No pretende grandes aventuras, relatos o incluso historias inéditas. Desea profundamente las palabras, buscándolas, exigiéndose hasta el hartazgo. Hasta que por momentos decae su espíritu, y cansado a veces se retira, sabiendo su causa perdida.

Ni siquiera, piensa a veces, tampoco es que desea realmente ello. Es más bien un obediente servidor de las letras, obedece al anhelo de encontrar por fin la mejor o la más bella combinacion de sílabas que acentúen el sonido de una catarata, que embellezcan el paisaje de un beso o que corroboren la angustia de un gesto.

Quisiera a veces, dice él precavido, -sencillamente escribir otoño en algún papel servilleta-. Lo pide en cada cumpleaños, frente a sus velitas. Pide una palabra mágica, milagrosa que lo saque por fin de la rutina, de tantos “por qué”, de los “dados por” o los “la verdad es que...”.

Se cansa de sí, porque la búsqueda es agotadora y hasta sentiría mayor comodidad si pudira inventarlas, jugar con ellas, manipularlas hasta el hartazgo de la imaginación.

Pero todo es más difícil con ellas, tienen el control sobre su cuerpo y, como dijo, es su fiel servidor. El obedece a las palabras que se descubren solas. Son palabras de tiempo propio pues no respetan ni a su escriba. No tienen respeto por nadie y entonces van y vienen como olas ruidosas en un mar temperamental.

Sueña con una sopa de letras, nadando entre fideos de formas incompletas, palabras únicas y letras cursivas. Mayúsculas y minúsculas en una pileta desbordante. Tomar de ella, con sólo abrir su mano, y dejar que “tragedia” se junte con “alquimia” que “payaso” atraviese a la “mentira” y dejar que “rotundo” e “imperativo” dejen de pelear alguna vez.

No lee diccionarios, eso sí. Si bien sería una posible solución, lo toma como un atajo, y el de atajos conoce pocos, por cierto. Cree que las palabras y la experiencia conservan un romance singular y secreto, que muy de vez en cuando se dejan entrever y lo muestran a la luz del día.

Entonces él, en esos estados de trance en la cual se agolpa su curpo entero al raíd de la palabra, se convierte en un medium, en un dispositivo que pueda recrear tan sólo una décima parte del romance silencioso. Las palabras, claro, se le escapan... y la realidad orgullosa se niega a dejarse ver.

Claro, él acepta su condición de advenidizo, de hereje de santidades impuestas. Sabe, sin embargo, que existe la divinidad, pues de no existir, tendría que recrearla. Pasajes de la vida, describirlos, recrearlos, rememorarlos con las palabras que el mundo tiene, que el hombre posee son pequeñas en un mundo donde los dioses se ocultan en cada bolsa de plástico, en una tapita de cerveza o en el forro tirado en la puerta de tu casa.

Cuanto más lo intenta, cuanto más tiempo se embarca en tal epopeya más conciente es de su incapacidad para transmitirlo. Ese desconocimiento de la lengua, de sus reglas, de sus estructuras... precisa mil años y dos infinitas bibliotecas de colmados escritores que le permitan comprender el sentido y el significado.

Son intentos, todos, atiborrados de sueños por tocar aunque sea un remiendo de realidad.

enero 04, 2010

Inconcluso

Me falta la novela. El camino hacia el cuento, el relato, la sinfonia aritmetica que es quien determina esta accion extravagante.
Si lo pensas, es como hacer musica, tocar el piano, parece una novela, no? Acaso los dedos no digitan un ritmo determinado, una angustia, un nudo y un final? El contoneo de los dedos y el sigiloso caminar de las oraciones en sus respectivos pentagramas?
Escribir musica, escribir al cuadrado. Un track tras otro, una aguja en el pajar. Todo piensa, todo siente en ese entramado, en esa arquitectura dactilar.
La tension y el momento culmine, el cansancio fisico y mental. Todo en el placer que deja plasmada una determinada estrofa musical.

Por que entonces no poder dedicarme a la poesia, puesto que surge de aquella estructura musical? Por que no anhelo escribir de esa forma? Por que a pesar de todo,  mis escritos inmediatos y finales, concretos y sin sentido. De esa busqueda parcial e infinita de volver a una oracion y otra. A ese cuento no inventado, esa novela sin contar?
Por que siempre esos parrafos largos y ese acento particular? Por que no una cancion, un violoncelo y su guitarra? Por que no logro musicalizar como pienso? Por que logra meterse en mi la necesidad de un cuento cantado? Un absoluto repiquetear de una novela aterciopelada y textual?

La poesia, sin embargo, no entra en mi como la musica o el soliloquio. Ingresan en mi cuerpo de forma inequitativa, y ese es mi karma. La musica ingresa, la siento en cada bullir de mi sangre, en cada latido y exasperacion. Acontece como el sonido de una cuerda vocal, y a pesar de ello, no la puedo cantar. No logro componer. Una tarea privilegiada.

A pesar de ello, cuantos caracteres encontre aqui? Cuantas palabas que fluyen, que llenan un espacio, un vacio. Un escritor y su pensamiento, en el vacio que nadie pensaba, del que nadie necesita. Sin embargo la palabra esta alli, se hace verbo en las manos del artista, y como una escultura, se van delineando imagenes, contornos y texturas.
Sin saberlo, el texto toma forma, no como imagen ni cuerpo ni materialidad, sino como musica en los oidos del lector. Como una brisa armonica, un triste bahido de un sentir poetico.

Palabras, palabras, palabras, Todo intento por seguir es enunciativo, es la falta de continuar, de saber que luego del punto se acaba, es la muerte, el destello de una vida que pudo haber sido vivida, de una historia contada con brillante excepcionalidad. Pero no. Claro que no, este autor no. Puesto que no sabe que lo es, tampoco conoce la forma de serlo. Es el enigma, su karma,
Escribir sabiendo que su musica puede ser genial, pero es un inculto para esas artes.

octubre 06, 2009

Reptil

Un algo singular me dijo que tendría que haberlo molido a golpes, escupido y pisoteado. Hubiera debido empujarlo y en un solo golpe partirle la mandíbula para que ya no pudiera hablar nunca más.
Bañado en insuldo y generar caos, pánico en aquel encuentro, que con su miedo se meara los pantalones y que gimoteara mostrando esa verdadera compulsa a la miseria. Debiera haber vuéltome loco, desborando furia y violencia, comunicar a todos de sus denuncias falsas, sus encubrimientos y sus objetivos espúreos. Zorrino miserable que me respiraba a dos centímetros de distancia, era su perfume hediondio y putrefacto que me daba náuseas y me violentaba en una acción desesperada, mierable zorrino sin vida ni aliento, saltando en un barro de mierda y de derrotas, sus derrotas y las de todos sus hijos de puta.
-Mentís con descaro, sin verguenza, mal parido. No hubiera bastado, tampoco la sangre en su boca. Todo el mundo allí reunido pensaría al principio en alguna apuesta teatral mal eleaborada o un ejercicio de risas insolentes. Inmediatamente verían mis ojos teñidos de rojo y la furia en mi boca escupiendo saliva y genuina locura.
Ahí la turba sedienta lo miraría como al gusano que veraderamente es y lo arrojaría a la calle para la paliza de su vida. Sería el silencio infinito de la maldad bípeda hecha hombre estirada en el cemento meado, cagado y sangando.
Nada. Ni una mueca de dolor había salido en todo ese trayecto mental de infernales consecuencias. No había entendido hasta qué punto la violencia se había agazapado en mis tripas hasta las horas posteriores en que escribo las lineas negras.
-Reptiles. Son todos y cada uno de ellos- Me había dicho una vez un amigo. Que alguno pudiera ser conciente de verlo a la luz del día y sin ningún tipo de reflejo era casi una situación inédita. Ahora lo podía comprender. Esa forma humanoide que tomó aquel día, sus pupilas verticales y su cuero frío de pantano estaba allí frente a mi, envenenando, pudriendo, intoxicando. Había más, pero no fui capaz de comprenderlo; su lengua bífida, su sombra que lo cubría todo, la noche, la muerte, el desamparo. Rastrera y cobarde, se alejaba ahora en una noche tormentosa.
Frente a frente descubrí la fisonomía de lo latente, de esa muerte asustadiza que se escapa por los vericuetos de una alcantarilla.

Podría haberlo molido a golpes, es cierto. Sin embargo lo agarré con mis manos, lo saludé y lo besé. Le dije hasta siempre, y me alejé.


octubre 01, 2009

En otra vida

De pronto vio todo su futuro
un futuro enaltecido, con tributos y reliquias
donde todo lo que había sentido, escrito, analizado o soñado
eran recordados, estudiados y comprendidos
como obras del mito que no fue
Su historia de pronto se llenó de alabanzas,
sus páginas escritas en márgenes hechas libros
Vio la tempestad de su ocaso y su recuerdo ulterior
Vio todo eso, pero ya estaba muerto

septiembre 18, 2009

Maldito

Maldito desde las puntas del pie, maldito de cuerpo completo. Hasta el infinito, partido en pedazos de maldita suerte, malditos deseos, maldiciones y pesadillas.

Y podría dejarlo así. Dos líneas estampadas en un papel, apoyadas en la mesa y allí quedar por siempre jamás. Para que queden patentes como marcas imborrables a cada paso, que sus caracteres pisoteen mi cabeza recordándome con seguridad en cada pestañeo, en cada respiración, que estoy maldito. Allí poder concebir esas dos líneas como un estigma sofocante.

Entonces nada ocurre. Simplemente nada ocurre. Son sólo dos lineas en un papel. Entender su destino es concebirse en sí mismo como un hecho estético. Una poematización de la vida. Un garabato de vida, de la cotidianidad, del presente imposible de un relámpago en la noche estrellada. Es un instante maravilloso de eterna verdad. Es el conocimiento pleno de asistir en nuestra vida al acontecimiento más brillante, más apasionante y más cabal, de palpar con los ojos, el verdadero sentido de lo artístico.

En su forma natural, concebirlo como una cuestión sobrenatural. Una brisa acariciando un pétalo caído de una flor. El rumor sinfónico de una sirena policial. O peor, de lo más absolutamente banal. Como una hoja en blanco con sólo dos líneas garabateadas en cursiva negra. Saber el contenido de estas palabras y comprender su sentido ontológico, su profundo sentido de verdad.

agosto 28, 2009

Momentum

Estaba acostado solo y a oscuras. Desnudo y sin sol. Hacía frío pero apenas lo sentía. Eran brisas que corrían de un lado a otro de la habitación. Corrientes subterraneas, incordiosas. Sólo sentía el crujido del suelo, el vibrar de la canción que en el tocadisco sonaba incesante.
Seguía con su mano derecha el sentido de las sílabas con la melodía espasmódica del cantante libertino que discutía con las cuerdas cómo prenderse fuego en un minuto; justo cuando él desnudo, tenía a su merced a su merced una vela encendida debajo de su mano bailarina.
Observaba con paciencia el fuego en su mano. No se quemaba, tan sólo es la sombra quejumbrosa de chispas que emanan de la vela encendida. Y el calor repercutía en su mano que vibraba con el cantante de esa cancion sin final.
El fuego caliente de su mano enrojecida eran el color del candor con que el cuerpo de él conectaba con las vibraciones del cielo que estallaba en un quejido partiendo la tierra de par en par. Llovía, tronaba en algún lugar un misterioso estruendo y un relámpago lo enceguecía todo.
Y el tiempo que pasaba posible en ese disco que estallaba en cada sonido maravilloso, los vidrios discurrían en sus veletas, moviendo sus aspas. Todo en el tiempo que se disipaba entre sus músculos débiles de la concentración de esas palabras bailadas de canción.
Y en la canción del epílogo, cuando el disco ensaya una suerte de final anticipado, ahí en la canción de cierre, de clausura final, su específico punto de cierre será allí donde las trompetas corrompen la penumbra de guitarras y todas estallan en un solo ruido. Junto con los truenos, el quejido y el mundo entero.
Pudo elegir vivir una vida de asceta, de capitán de barca colona, pudo querer el mundo, sus ríos, pudo haber sido montaña, esqueleto, tierra o revulsiva mar. Podría ser una flor, un capullo o tan sólo la muerte, la corriente de un pasatiempo, la sornisa desprendido de un niño o el cartílago inferior de una autopsia descarnada.
Pudo haberse enamorado o enamorar, romper leyes y violar niñas, pudo haber excitado, o penetrar la imaginación, podría haber sido millones de seres o él sólo como si fuese millones en él.
Eran miles de vidas, cientos de potencias querida o deseada, ahogo sin fin o amor eterno. Todo es la vida para él, o al menos podría haber sido tan sólo saber, el destino esprado, el requiem deseado .
Quizo todo, y lo decidió también, por eso se paró en ese final canción, vida y disco, todo en uno. Se levantó de pronto obsoleto sabiendo la sentencia, contó hasta diez y exaló un ruido tremendo, agónico y final.
Una bala pega en el centro de su corazón y cae frente al cielo. Estaba en su casa, . La canción había estallado y la lluvía había terminado de caer.

agosto 26, 2009

repetitivo

Repetitivo

...(sin cesar) me copio las frases, sin cesar. Es una recurrente. Me ayuda a transitar despacito el espacio. Estrellas son los obstáculos, sólo los soles ooo son mi horizonte.

Y si el cosmos está allí para mi, ¿para qué habré decidido venir a aquí, sin siquiera conocerlo? Algo, sin embargo, me trajo, sin dudas. Algo que olvidé en algún cajón secreto y aquí ando caminando, buscando el cajoncito. Y ni una sola pista, algún crujido en las hojas que me haya logrado recordar una milésima de aquella decisión!

Y así, nací sí o sí(no te habías dado cuenta?) un día aquí. Y de esa, estoy seguro, fue una toma de decisión. Compleja, definitiva, perfectamente clara hube de nacer aquí por esa maldita causa que sigo esperando oír como "un ciego frente al mar" (copio frases, sin cesar).

Tuve que existir en este preciso momento, pero por qué. Y es imposible saberlo claro, si estuviera vivo, porque hasta el final de mis días estaría esperando esa respuesta. Algo que me justificara en la vida que llevo, que me encontrara con lo que soy, con lo que fui...lo que queda por venir.

(Si este fuera un cuento, mi narrador sería un muerto que escribe de un más-allá-acá-qué-se-yo y le dijera a su yo-vivo todo por cuanto quiso escuchar; por qué nació, que lo hizo decidir, qué esperaba encontrar, qué pensaba hacer cuando lo hallara...mil cosas más. Sería un lindo descubrimiento personal que el lector haría consigo mismo y lo dejaría esperando respuestas a todo eso que piensa)

Pero claro, son el personaje que en aquella novela lee el cuento. No el que lo escribe. Entonces aquí no exista quien me responda en estas lineas lo que resta por venir. El origen. Entonces la tragedia se vuelve insoportable. Esa angustia del lector se hace conciente en esta realidad mía que me lo escupe en la cara. Qué lindo el lector! Está allí, inconsciente de todo, esperando que le narren una historia feliz, que no importa lo triste y trágico que se describa, todo habrá sido ganancia, puesto que le han respondido algo más. Un libro mas, una carilla traspasada.

Y por eso los cuentos tan largos y esta historia tan corta. Por eso la biblioteca de babel (la de jorge luis) de infinitas producciones, y aquí una sola y con titulo breve. ¿Cómo se termina lo que nunca empezó, lo que nunca se escribió, lo que nunca se dijo, lo que nunca existió? Con un punto. Claro. Eso ...(sin cesar) me copio las frases, sin cesar.

agosto 21, 2009

Baile

Un preludio ciego y latente, una danza de miradas atónitas y perturbadoras. Respiraciones y jadeos entre ellos dos. Y nadie más. Todo en ese momento, en un único momento de danza perenne, de dos seres desconocidos. Allí, todo se detuvo, todo se desarrolló normalmente y no fueron más que minutos encendidos de una efervescencia incontenible, que para ellos había transcurrido en una eternidad.
Ninguno hubiese imaginado que ese momento, por sus implicancias, por sus vericuetos en el transcurrir del mundo fueran lo que fue. Sucede por momentos, son momentos, esbozos que contienen en potencia mil imágenes, sonidos e historias, pero que los hombres y mujeres son incapaces de visualizar en ese exacto momento. Sólo el tiempo, la historia y el recorrido vital de sus humanidades sabrán lo que tal acontecimiento finalmente provocó.
Sus miradas bailaban en esa loca música sin sonidos, música de soñadores, asesinos y enamorados. Se buscaban, se perseguían, huían y se excitaban en un mismo tono, en donde los dos ni siquiera se tocaban.
Toda su danza son pasos improvisados, pero muy bien pensados, estratégicamente diseñados para que en esos sinuosos contoneos de la mirada, la presa caiga en la red, para luego dejarlo escapar.
De pronto sus miradas se cruzaban, por un instante pecador, la piel de ella, ese lunar entre sus pechos se volvían invisibles en el agitado pecho que se ruborizaba. La respiración agitada y los ojos escurridizos habían encontrado la meta, encontrarse con el otro, aunque hubiese sido un instante. Sin embargo, nada se decía, y menos aún, lograban tocarse. No era esa la intención.
Esa danza agobiante y soez frente a un mundo que los miraba continuaba sin pausa. La sensación de huida, de escondite en aquellos ojos pardos se hacía urgente y la humedad del ambiente se instalaba en sus cuerpos.
Las miradas resbalaban por los cuerpos aquietados de ese transcurrir infinito, que debía sobrevivir. No obstante, la danza termina. Abrupta e intempestivamente. Ella se levanta de su silla y se escapa por el túnel oscura. Parecería que allí todo había acabado y sin embargo, aún quedaba algo más. Un gesto único que lo completaría todo por fin.
Él lo había imaginado, lo había intuido en su expresión, en la forma de levantarse y en cómo se había ceñido la mirada de ella. Deben existir poros en el cuerpo que muestren el vaivén de las miradas ajenas, puesto que él la devoró en ese movimiento.
Saliendo ya del coche, un atisbo tan sólo fue suficiente. Nadie había dicho una palabra, pero allí estaban los dos; de pronto lo sonrisa de ella lo ilumina todo en el oscuro pasaje a la inexistencia. Los ojos brillantes, sus labios entornados y su rostro diáfano lo mira por ultima vez, quizá verdaderamente por primera vez. Son miradas lascivas, impúdicas luego de un juego de huidas y contornos. Son miradas llenas de pasión que dicen todo y callan lo demás. En ese momento sus sonrisas se envuelve detrás de un vidrio, de miran por horas, que son segundos y todo lo demás vuelve a desvanecer.
El mundo podría desaparecer, cuántas veces lo hemos vivido! pero en este caso un chasquido hubiera bastado para que todo desapareciera. Todo debía mantenerse como aquel instante, esa foto imborrable que lo cambiaría por siempre.
Sus miradas se buscan por última vez en un acto de dulzura inconmensurable y silencioso que sus sonrisas al viento rozan en un beso que nunca se darán. Sus corazones desnudos dicen el resto.
Nunca más la verá. Jamás podrán repetir aquella pieza exquisita jamás inventada. Nunca volverán a reconocerse en rostros jamás soñados y sólo quedará ese instante.
Sin embargo su mirada permanece por siempre en él, y él en ella. Aún cuando salen de ese oscuro trama subterráneo, saliendo a la fría ciudad gris, al montón, a la gravedad física de este mundo; ellos guardan un secreto primavera, el de un hombre y una mujer que bailaron por primera y última vez.

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